El número de niños dejados a cargo de parientes o amigos por parte de padres trabajadores ha aumentado últimamente. La consecuencia: el rendimiento de estudio se ha reducido y las depresiones no han tardado en manifestarse, empujando a estos crios a un triste destino final: el suicidio.

La mayoría de los casos suceden en la Región Norte Este, ciudades como Suceava, Neamţ, Galaţi y Iaşi ocupan las primeras posiciones. “Más de los 80% hospitalizados en Neamţ sufren enfermedades patológicas procedentes de una misma causa: el abandono sufrido”, confirman los psicólogos a través de informes.

Desafortunadamente, la terapia sólo puede aliviar estos problemas no combatirlos efectivamente. Tales comportamientos vuelven a ser recurridos una vez el paciente ha regresado “a casa”. Estos gestos desesperados y recurrentes, tratando de evadir el ambiente pseudo-familiar nocivo se pudieran haber evitado.

En esta misma dirección, la campaña mediática organizada por PRO TV “Tu sabes como ha estado tu niño últimamente” hace un llamamiento solidario a la sociedad civil.

Hasta ahora, 22.000 niños Rumanos han tenido que acostumbrarse a vivir contra la falta temporal o permanente de ambos progenitores.

Normalmente, cae bajo la responsabilidad directa de los mismos asegurar hogares confortables para las criaturas. Ademas, la educación es gratis en paises como España o Italia –los destinos preferidos los para inmigrantes Rumanos- según unas estimaciones que mencionan unas cifras que rondan el 1.000.000 de personas trabajando alli.

Sin embargo, la ley tendria que cuidar a los ninos que no tienen ninguna culpa. “La Autoridad Nacional para Proteger los Derechos de los Niños”- que en Rumania supervisa mas de 45 “Direcciones Regionales”- no ha desarrollado programas coherentes y proporcionales que garantize esto.

Paradójicamente, hasta la intervención de la sociedad civil, esta histeria parecía carecer de cualquier solución viable, parental o institucional.

por Geanina Turcanu

Tradución: Kiko Deza, Geanina Turcanu

Credit Photo: Akane Kinomoto/Flickr